martes, 23 de noviembre de 2010

Porque nací mujer

Me dieron sueños de trapo,
casitas con ventanas de vidrios afilados
que cortaron mis ilusiones en pedazos.

Me enseñaron a hacer de mis cuentos de hadas
dos copas de leche templada
esperando su inevitable desdén.

Mi madre me enseñó
a digerir las tristezas y los dolores
junto al arroz y los frijoles,
a no decir verdades incómodas
y a no negarme al dador hipócrita.

Porque nací mujer
me han dado los diálogos de mis actos,
y el vestuario, y el escenario;
pero no por haber nacido mujer voy a limitarme a ese teatro.